El sistema óseo o esquelético, está compuesto por huesos, cartílagos y articulaciones (diversas uniones entre huesos).
El número total de huesos que posee un determinado animal varía con su edad porque muchos huesos se fusionan entre sí durante el proceso de osificación.

Como vemos, hay varios tipos de huesos:
- Largos, como los del brazo o la pierna
- Cortos, como los de la muñeca o las vértebras
- Planos, como los de la cabeza.

El esqueleto se puede dividir para su estudio en dos partes: axial (huesos que forman parte del eje del cuerpo) y apendicular (huesos que forman parte de los apéndices o extremidades).
- Los huesos que forman parte del esqueleto axial son los de la columna (vértebras, sacro y cóccix), las costillas, el esternón y los huesos de la cara y el cráneo.
- Los que forman parte del esqueleto apendicular son los de los miembros superiores (escápulas, clavículas, húmero, radio, cúbito y huesos de la mano), los huesos de la pelvis (dos huesos pélvicos formando la cadera) y los de los miembros inferiores (fémur, rótula, tibia, peroné y huesos del pie).
Gracias a la colaboración entre huesos y músculos, el cuerpo humano mantiene su postura, puede desplazarse y realizar múltiples acciones.
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